En este día tan especial, la Fuerza Aérea tiene el honor de recibir en su casa al Sr. Presidente de la República y demás Autoridades Nacionales recientemente constituidas.
Este histórico Aeródromo, “Capitán Boiso Lanza”, mudo testigo de sueños de vuelo de las alas militares nacionales, se complace en darles a todos, la más cálida bienvenida y agradecerles por acompañarnos y dar el adecuado brillo, a esta ceremonia tan importante para todos nosotros.
Saludo a todos los integrantes de la Fuerza Aérea Uruguaya, en este su día, a los que se encuentran de servicio en sus Unidades, a los aquí presentes, y muy especialmente a todos aquellos, que en cumplimiento de sus respectivas Misiones, se encuentran desplegados en lejanas tierras de África, y el Caribe, bajo la bandera de las Naciones Unidas, y en la Antártida, apoyando el accionar del Instituto Antártico Uruguayo, todos ellos, celosos custodios de nuestras más caras tradiciones militares y valores aeronáuticos y nacionales.
Recién comenzado aquel lejano 1913, en un potrero de la estancia “Santo Domingo”, cercano a la localidad de “Los Cerrillos”, Departamento de Canelones, un grupo de diez Oficiales del Ejército Nacional, fueron convocados para iniciar una aventura que entre otros efectos, genera que nos encontremos hoy aquí reunidos.
97 años nos separan de aquella jornada, en la que comenzaron las actividades de adaptación y adiestramiento de los futuros aviadores y la comunión del hombre oriental y la máquina, ésta; construida en madera, tela y alambres, asemejaba más a una cometa que a una aeronave. La misma, contaba con un motor que ostentaba para la época unos impresionantes 50 caballos de fuerza, produciendo una hermosa vista a los jóvenes ojos, corazones intrépidos que bautizaron al aparato como “El Águila” e inscribieron su nombre en el timón de profundidad y en la historia de nuestra Fuerza Aérea.
Es ésta la efeméride más trascendente de nuestra historia institucional. A partir de ese momento, las historias de vida, de éxitos y fracasos, los nombres y las personas, se van entrelazando con hilos de oro, tejiendo una historia que desde siempre se ha caracterizado por la gran aventura, el dominio de la tercera dimensión, el desafío de querer ser aviadores, de interpretar en forma diferente nuestro entorno.
Episodios y peripecias que van formando el carácter de la Organización, rebeldía, coraje y valentía, para enfrentar los desafíos que se plantean cuando lo romántico se enfrenta a la realidad.
Vemos un Alférez Cesáreo L. Berisso, sobrevolando Montevideo, para demostrar el grado de su adiestramiento, ante el anunciado cierre de la Escuela luego de una muy breve existencia.
Un Teniente 1º Juan Manuel Boiso Lanza, que continuará el esfuerzo, recibiendo su brevet en la hermana República de Chile, pasando luego a la posteridad al intentar perfeccionarse como piloto de combate en los cielos de Francia, y numerosos ejemplos más.
La semilla germinó en el suelo fértil de nuestro ser oriental, la sed de cada vez más lejos, cada vez más alto, cada vez más rápido, ha llevado con orgullo a desplegar nuestro Pabellón, en varios lugares del planeta, al servicio de nuestra querida Patria.
Ese glorioso pasado nos transporta a la realidad de hoy que nos enfrenta a nuevos e importantes desafíos.
Nuestra visión Estratégica se concentra hoy en los dos activos más importantes de la Institución, los Recursos Materiales y Humanos.
Lo primero, sabido es, que todo lo relacionado con la Aviación es extremadamente caro. Prácticamente nada se fabrica en nuestro País.
Constantemente debe recurrirse a fuentes de abastecimiento extranjeras. Todo ello nos exige, una cuidadosa administración de recursos siempre escasos, con el permanente fin de mantener en las mejores condiciones el inventario de plataformas aéreas con que nos ha dotado el Estado. Es una gran responsabilidad que nos ha llevado mediante un diálogo permanente con el Mando Superior, a buscar el camino óptimo para encontrar las soluciones, presentando opciones, para que los escalones de decisión apoyen y autoricen los cursos de acción que nos permita recuperar a un nivel aceptable, el patrimonio de la Institución, que es el patrimonio de todos los uruguayos.
Cada Aeronave, cada equipo, ha sido el fruto de sacrificio de la sociedad toda. Mantenerlas operativas, en las mejores condiciones, es honrar el compromiso que esa sociedad nos confiere, administrarlas para su beneficio.
Siempre nos hemos caracterizado por extraerles a dichos equipos el mayor rendimiento posible, prueba de ello, es la extrema longevidad que exhiben, con un promedio de más de 30 años de antigüedad.
Como ejemplo de ello, me complazco en anunciar que nos encontramos al momento, ejecutando el despliegue de dos Helicópteros, sus tripulaciones y personal de apoyo a la Misión de Naciones Unidas en el Congo, por el entusiasmo y disposición puesta de manifiesto por los que llevaron adelante este proyecto y por los integrantes de este nuevo Contingente, me atrevo a anticiparles el mayor de los éxitos, augurándoles un buen vuelo.
El logro anunciado, no altera el hecho de que las Aeronaves y los Equipos exigen de recursos económicos en forma constante para su mantenimiento y para atender la sustitución de las partes que sean requeridas.
Si determinados trabajos no pueden ser realizados en el País, deben ser confiados al extranjero.
Si esta ecuación no se cumple, las aeronaves simplemente no vuelan y los equipos no pueden funcionar.
El otro pilar y no menos importante en el que se sustenta la actividad de la Fuerza, son las mujeres y los hombres, civiles y militares que hacen posible el funcionamiento de la Institución.
Este capital, al que constantemente con orgullo nos referimos, es también patrimonio de toda la Nación. Su formación específica, única en el país, resulta también onerosa. Debe ser considerado en forma integral y no segmentado, el piloto, el técnico, el operador de radar, el controlador de tránsito aéreo, el especialista en seguridad, junto con el administrativo, y el personal de servicio, constituyen realmente una única cadena, que vale por la fortaleza de su conjunto y no por la fortaleza separada de cada uno de sus componentes. Toda cadena es tan fuerte, como el más débil de sus eslabones.
De los discursos emanados del Mando Superior, vislumbramos una esperanza a futuro de poder retener esta mano de obra calificada, al contemplarse su situación económica y de vivienda. Hoy en día resulta sumamente difícil sustituir esa capacidad, que tanto sacrificio ha costado a la Institución y al Estado para su reclutamiento, adiestramiento, entrenamiento y sostenimiento, por su gradual y constante alejamiento de la Fuerza, en busca de mejores remuneraciones.
Aspiramos pues a lograr que nuestro Personal, se mantenga en los cuadros de la Fuerza Aérea, manteniendo una calidad de vida digna y decorosa, lejos de la indigencia y la pobreza, para poder dedicarse a su profesión, acorde a la responsabilidad que exige la operación de nuestras aeronaves y demás equipos.
“Todos debemos asumir y además transmitir al conjunto de la sociedad, que también es parte de este accionar, una multiplicidad de actividades y eventos en los que participamos como respaldos y reserva; tanto en el enfrentamiento a catástrofes como en el apoyo a otras Instituciones Públicas o Privadas que se encuentran en la primera línea de trabajo, para lograr los objetivos centrales que la Nación ha decidido en esta etapa:
- eliminar la indigencia y reducir fuertemente la pobreza”.
Además de la comprensión, y la guía del Mando Superior, la Fuerza Aérea necesita recursos que deben adecuarse a la realidad del escenario en que les toca accionar, debiendo flexibilizar sus procesos de toma de decisiones, y tener la capacidad de anticipar el futuro y no reaccionar ante él.
Con el Mando Superior debemos visualizar mejorar nuestras capacidades de Búsqueda y Rescate, a fin de alcanzar en forma adecuada los confines del área de responsabilidad aero espacial, que es también compromiso del Estado Nacional. Esta se extiende, desde Bella Unión en el litoral oeste hasta 4.630 kilómetros de este sitio, lugar en que se transfiere esa responsabilidad a nuestros vecinos de Sud África.
Para ello resulta indispensable pensar en la forma de dotar a la Fuerza, de Plataformas capaces no sólo de llegar a esas zonas, misión que hoy podemos realizar, sino de mantenerse en ella, por un lapso mayor de tiempo, a fin de efectuar las búsquedas y las acciones necesarias, para que otros puedan vivir.
Superadas las etapas que nos han permitido comunicarnos y ver en el espacio aéreo nacional, con la funcionalidad comprobada de nuestro sistema de comunicaciones y de nuestros sensores radares, ahora debemos contar para completar el desarrollo armónico de la herramienta aeroespacial, de una plataforma con capacidades de interceptación de vuelos ilícitos.
Simplemente, a lo ya expresado en diferentes ámbitos, reiteramos sus principales características, visualizamos un reactor de ágil repuesta, dotado de armamento, comunicaciones y radar adecuados para la tarea que se le encomendará, en una dotación acorde a la dimensión de la responsabilidad que debe enfrentar.
Permítaseme en este momento, evocar la memoria de nuestros camaradas que emprendieron el vuelo Eterno, en cumplimiento de la Misión de las Naciones Unidas en la República de Haití en Octubre pasado, con las palabras del Capitán Montagne en el año 1918, al despedir a nuestro primer Mártir, capitán Boiso Lanza en los campos de Francia : “Señores, parecía que habíamos hecho una tregua con la muerte y no volveríamos más aquí, nacía en el corazón un profundo apaciguamiento y la esperanza maravillosa de no ver caer más sobre nuestros campos a los jóvenes pilotos... pero el destino no es sentimental….nosotros fortalezcamos nuestros corazones en estas pruebas demasiado penosas”.
Fortalezcamos pues nuestros corazones, porque el destino sigue sin saber de sentimientos cuando nos arrebató una vez más seis gloriosas vidas de nuestros ejemplares y queridos compatriotas, siendo una de ellas, la de nuestra primer mártir femenina, la Aerotécnica Yiyí Medina.
Nuestro sosiego es que se han reunido en el más allá con el Capitán Boiso Lanza y su “Escuadrilla del Silencio”, formada por otros jóvenes compatriotas que al igual que ellos, desde más de 90 años, vienen ofrendando sus vidas en las alas de la Patria.
Nadie los olvidará, y en nuestro dolor, afirmamos nuestro compromiso de perpetuar su memoria, para ejemplo de las generaciones futuras.
No debo dejar de mencionar que desde hace varias décadas, la Fuerza Aérea, a través de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica, viene trabajando para que, con permanente capacitación, auditorias e inspecciones, se corrijan los aspectos diferentes en que nos encontremos con referencia a nuestros pares en el mundo, con el único fin, de alcanzar la excelencia en la Operación Aérea.
En un ciclo permanente, se planifican, ejecutan y controlan todos los pasos necesarios para que las mejoras se concreten en el menor tiempo posible.
Nuestra Aviación Civil, hoy cuenta con una nueva Terminal de pasajeros en el Aeropuerto Internacional Cesáreo Berisso, próximo a concretarse la integración de los radares militares con el sistema actual, con lo cual visualizamos una mejor cobertura del tránsito aéreo nacional.
El mantenimiento constante de los encarpetados y regularizaciones de diferentes pistas, además de la instalación de ayudas visuales, y la mejora de los equipos de extinción de incendios, son logros que merecen la pena destacar.
En un marco donde la certeza jurídica, a través de la aprobación de la nueva Ley de Seguridad Operacional, más acciones positivas para apostar al crecimiento continuo de la actividad del Sector, han propiciado a que dos nuevas empresas de Transporte Aéreo ya han comenzado los procesos de Certificación, lo cual avala que el rumbo es el correcto.
Nuestro Norte, es constituir la Fuerza que colabora en el logro constante de los Objetivos Nacionales. Que asegura el cumplimiento de la Ley Nacional en el Espacio Aéreo Soberano. Que busca permanentemente constituirse en el intangible que disuade a aquellos que tengan la intención de realizar actos ilícitos dentro de sus fronteras y por último, que siempre pretende ser la herramienta disponible, operacional y efectiva, eficiente y eficaz para el Mando Superior, y la sociedad toda, cuando la emergencia lo requiera, en asuntos de Defensa Nacional, las 24 horas del día, los 365 días del año.
El Cambio, no es estabilidad, es movimiento e interacción.
Si entonces cambio es acción, es también actitud mental proactiva, previa a esa acción, indispensable y necesaria que nos permitirá servir mejor a quienes nos debemos, los intereses de Nuestro Pueblo.
Por eso un día, todos nosotros, integrantes de la Fuerza Aérea, elegimos servir a la Patria vistiendo orgullosos este uniforme.
Este potencial humano, depositario del conocimiento adquirido en casi un siglo de existencia, nos hace afirmar que la sustancia primordial para encarar el futuro se encuentra disponible.
Es por eso que considero finalizar estas palabras, con el reconocimiento público al esfuerzo, dedicación, abnegación y patriotismo que destacan a todo el personal que me ha tocado el honor de comandar.
Inspirados en la frase del Padre de los Orientales, Gral. Don José Artigas, dirigida al Cabildo el 25 de mayo de 1815, reafirmamos: “Nuestra Fuerza y las Armas que custodia, no han tenido, ni tienen otro objeto, que sostener la voluntad general de los pueblos y sus derechos.
En cuyo accionar, hemos estado y estaremos, prontos a sacrificar nuestra propia existencia, si somos llamados a ello”.
Muchas gracias